Centro de interpretación Peñaranda, Burgos
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Centro de interpretación Peñaranda, Burgos

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El extenso paisaje de Castilla es indisociable de las fortificaciones de piedra que, como centinelas silenciosos, puntean su horizonte. Ante las dificultades que plantea el mantenimiento de este patrimonio son numerosas las iniciativas que tratan de revitalizar con nuevos usos tan vetustas construcciones.

 El castillo de Peñaranda, en la provincia de Burgos, conservaba aún gran parte de sus muros perimetrales y una torre del homenaje prácticamente intacta; para evitar su deterioro, el ayuntamiento de la localidad decidió rehabilitar los lienzos que todavía quedaban en pie e instalar en ellos el aula de interpretación histórica de la comarca.

Para conservar los restos del castillo de Peñaranda se decidió instalar en él un aula de interpretación histórica, habilitando sobre la cubierta de la torre del homenaje un mirador desde el que contemplar el pueblo.

Carente de cubierta y de todo tipo de compartimentaciones, la torre del homenaje era en el momento de iniciar la intervención un tubo erguido y hueco de planta cuadrada, definido por cuatro muros de piedra que habían sido zunchados en una obra de consolidación reciente. Intentando alterar estas condiciones de contorno lo menos posible, una suerte de ‘mueble’ proporciona todos los elementos necesarios para albergar el aula y la escalera que asciende hasta el mirador habilitado sobre la cubierta, desde el que contemplar la panorámica del pueblo. Ante la posibilidad de que los criterios de restauración o las necesidades funcionales cambien a lo largo del tiempo, esta obra de rehabilitación se plantea como la inserción reversible de una estructura independiente que apenas toca los sillares del castillo.

El sistema de plataformas de madera que conduce al mirador de las almenas se muestra o se oculta parcialmente con lunas de vidrio y celosías de roble. Como un mueble, la nueva estructura podría retirarse sin alterar lo existente.

 El nuevo sistema de forjados establece así relaciones visuales entre los ocho niveles propuestos para ascender hasta las almenas. Todas las plataformas se relacionan entre sí mediante escaleras sucesivas de un solo tiro; únicamente el último tramo se sustituye por una escalera de caracol para minimizar el volumen del cuerpo de vidrio que alberga la salida a la azotea de la torre. Como planos que ocultan o revelan lo que ocurre tras ellos, un sistema de celosías de madera y lunas de vidrio subdivide el interior, encauzando la mirada y dirigiendo los recorridos.

Las nuevas plataformas se realizan con un entramado de vigas laminadas de madera de 18 x 40 centímetros y viguetas de madera aserrada de 8 x 16 centímetros, trasdosado en su cara inferior con un contrachapado de haya y revestido en la cara superior con un pavimento de tarima de roble tratado al aceite. Las celosías que subdividen el interior se han fabricado con listones de madera de roble macizo tratado al aceite, mientras los peldaños de la escalera de acceso desde el exterior son traviesas de ferrocarril recuperadas, tratadas con creosota.



Cliente Client

Ayuntamiento de Peñaranda de Duero 

Arquitectos Architects

Eduardo Carazo, Julio Grijalba, Víctor Ruiz 

Colaboradores Collaborators 

A. Grijalba (aparejador quantity surveyor

Contratista Contractor

Construcciones Ortega; Yofra (madera wood

Fotos Photos

Luis Asín